Terapias asistidas con perros: qué son, beneficios y a quiénes ayudan
Las terapias asistidas con perros forman parte de las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA) y cada vez tienen más presencia en hospitales, colegios, residencias y centros sociales. No se trata solo de estar con un animal: son intervenciones profesionales diseñadas para mejorar el bienestar físico, emocional, cognitivo y social de las personas.
Pero ¿qué son exactamente las terapias asistidas con perros y quién puede beneficiarse de ellas? En este artículo te lo explicamos.
¿Qué son las terapias asistidas con perros?
Las terapias asistidas con perros son intervenciones planificadas en las que un perro de terapia especialmente preparado participa como facilitador dentro de un proceso terapéutico o educativo.
Siempre están dirigidas por profesionales del ámbito sanitario, educativo o social, como psicología, terapia ocupacional, fisioterapia o educación.
Cada sesión forma parte de un plan estructurado que incluye:
- objetivos terapéuticos concretos
- actividades adaptadas a la persona o al grupo
- evaluación de los progresos
- protocolos de seguridad y bienestar animal
El perro de terapia no sustituye al profesional ni “cura”, pero actúa como un mediador emocional. Su presencia ayuda a reducir la ansiedad, mejorar la motivación, facilitar la comunicación y generar un entorno de confianza.
Diferencia entre terapia asistida con perros, educación y actividades
Dentro de las intervenciones asistidas con animales existen distintos tipos de programas, y es importante diferenciarlos:
- Actividades asistidas con perros: tienen un carácter lúdico o de acompañamiento, como visitas a residencias. Aportan bienestar, pero no forman parte de un tratamiento individualizado.
- Educación asistida con perros: se centra en el aprendizaje y el desarrollo de habilidades sociales, emocionales o cognitivas.
- Terapia asistida con perros: implica una intervención profesional con objetivos terapéuticos definidos, seguimiento y evaluación
Entender estas diferencias es clave para garantizar prácticas responsables y eficaces.
Beneficios de las terapias asistidas con perros
La interacción con un perro de terapia puede generar mejoras en diferentes áreas del bienestar. Entre los principales beneficios de las terapias asistidas con perros destacan:
- reducción del estrés y la ansiedad
- mejora del estado de ánimo
- aumento de la motivación
- estimulación cognitiva
- mejora de la comunicación y las habilidades sociales
- incremento de la actividad física
- sensación de compañía y apoyo emocional
Además, el contacto con el animal favorece la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del vínculo”.
¿Quién puede beneficiarse de las terapias asistidas con perros?
Las terapias asistidas con perros pueden aplicarse a personas de todas las edades, siempre tras una valoración profesional.
Personas mayores
Las terapias con perros para personas mayores ayudan a reducir la soledad, mejorar el estado de ánimo, estimular la memoria y fomentar la interacción social.
Personas con diversidad funcional
La terapia asistida con perros en diversidad funcional favorece la regulación emocional, la comunicación, la autoestima y la autonomía.
Personas con dificultades emocionales
Las terapias asistidas con perros para ansiedad o estrés ayudan a generar calma, mejorar la gestión emocional y favorecer la confianza.
¿Todos los perros pueden ser perros de terapia?
No. Los perros de terapia deben cumplir requisitos específicos de carácter, salud y entrenamiento. Se seleccionan animales equilibrados, sociables y capaces de adaptarse a distintos entornos sin sufrir estrés.
Además, trabajan con tiempos limitados y siempre bajo supervisión.
El bienestar animal en terapias asistidas es fundamental. Es importante respetar:
- sus señales de incomodidad
- sus necesidades de descanso
- su personalidad
- su capacidad para decidir interactuar
- Una intervención ética cuida tanto a la persona como al animal.
Conclusión
Las terapias asistidas con perros son una herramienta eficaz cuando se realizan de forma profesional y respetuosa. No son una solución milagrosa, pero sí un recurso valioso para mejorar la calidad de vida y el bienestar emocional.
Comprender qué son y cómo funcionan permite aprovechar todo su potencial. El vínculo entre personas y perros, bien acompañado, puede convertirse en un verdadero motor de cambio.