¿Es difícil tener un perro educado y bien adiestrado? Como etólogo y adiestrador te cuento la historia de Luna y como conseguimos cambiar su conducta.

Como en casi todo en la vida educar a un perro: depende de cómo, cuándo y con qué ayuda lo hagas. También influye mucho saber cuándo pedir apoyo a un adiestrador o etólogo para recorrer este camino. Podrás tener a ese guía canina que te ayudará a modificar la conducta.

Hoy quiero contaros mi experiencia personal con mi peluda, Luna.

Flechazo a primera vista 🏹💘

Conocí a Luna mientras daba mis paseos por el parque por las tardes. Siempre encontraba una perra que estaba sola, parecía triste y no demasiado bien cuidada. Tras varios días observándola, descubrí que vivía en la calle.

Y, claro… ocurrió lo inevitable ¿qué ocurrió? Pues que me enamoré de ella.

Poco a poco fui ganándome su confianza hasta conseguir que me dejara ponerle un collar y llevarla a realizar un reconocimiento veterinario completo. 

Y sí, familia, como me temía, no tenía chip. Era muy desconfiada y agresiva, ya que nunca había recibido ningún tipo de educación canina. 

Mi profesión nos ayudó, pequeños pasos grandes cambios🐾 🐕✨

Como etólogo y adiestrador canino con más de cinco años de experiencia, fui comprendiendo poco a poco cómo pensaba a través de su conducta y comportamiento diario. 

Sus miedos, inseguridades y problemas de socialización eran consecuencia del maltrato y abandono que había sufrido viviendo en la calle. Pero como dice el gran Cesar Millánrehabilitar a perros y entreno a personas”, por lo que nos pusimos ambos manos a la obra.

Empezamos creando rutinas saludables, con paseos tranquilos al aire libre. Más adelante comenzamos a acercarnos a parques cerrados para que pudiera socializar tanto con otros perros como con sus dueños.

Poco a poco fortalecimos ese vínculo tan importante que ambos necesitábamos.

Del mismo modo, su comportamiento dentro de casa también era todo un desafío. No sabía seguir comandos básicos, le costaba mantener rutinas y su alimentación no era la más adecuada. Todo esto era consecuencia de la falta de educación, estabilidad y cuidados que nunca había tenido hasta ese momento.

Al mismo tiempo, trabajamos ejercicios básicos para la modificación de la conducta como la obediencia para ayudarla a controlar su rebeldía y mejorar nuestra convivencia. Empezamos con órdenes sencillas como siéntate, quieta o ven.

Recuerdo especialmente una de las cosas que más nos costó trabajar al principio, aprender a hacer sus necesidades fuera de casa. Los primeros días hacía pipí dentro de casa porque nunca había tenido una rutina ni había aprendido dónde debía hacerlo. Con mucha paciencia, premios y paseos frecuentes, comenzamos poco a poco a corregir esa conducta. Cada vez que hacía pipí durante el paseo la felicitaba con cariño, hasta que terminó entendiendo que la calle era el lugar correcto.

 

Educación y adiestramiento resultado del amor 🐶🫶🧑🏽

Como todo educación canina, necesitó tiempo, constancia y comprensión.Y aquí quiero deciros algo importante: no existe un perro imposible de educar o adiestrar.

Cada peludo tiene una historia diferente, unas circunstancias distintas y unas emociones que deben comprenderse antes de trabajar cualquier comportamiento.

A veces no podemos hacerlo solos, y pedir ayuda profesional no es una derrota. Un etólogo o adiestrador canino puede ayudarte a entender mejor a tu compañero y a crear una convivencia sana basada en paciencia, amor y constancia.

Con tiempo y dedicación, terminará convirtiéndose en un miembro más de la familia.

Luna es mi hija peluda de cuatro patas. Y, como todos nosotros, tiene días mejores y días peores. Pero juntos seguimos su educación canina.