Descubre cuándo es necesario solicitar la ayuda de un etólogo canino, aprende a interpretar los problemas de conducta más comunes en perros y cómo se puede mejorar el bienestar de la familia con ayuda profesional.
La convivencia con un perro debe estar basada en el equilibrio, la confianza y el bienestar entre el animal y sus dueños. Sin embargo, en algunas ocasiones aparecen problemas de conducta en el perro fuera de lo común, que los propietarios no saben cómo gestionar y que afectan a la convivencia del animal como de la familia.
En Terapia Canina trabajamos cada día ayudando a perros y dueños mediante servicios de adiestramiento y tratamiento del comportamiento. Pero existen casos en los que el comportamiento del perro requiere la intervención de un especialista: el etólogo canino.
Muchas personas desconocen qué es exactamente un etólogo y cuándo deben acudir a uno. Por eso, a continuación te explicamos su relevancia.
Un etólogo es un profesional especializado en el estudio del comportamiento animal. Su trabajo consiste en identificar el origen de ciertos problemas de conducta y ayudar al perro a recuperar su equilibrio emocional mediante técnicas respetuosas y adaptadas a cada caso.
La etología estudia cómo influyen factores como la genética, el aprendizaje, el entorno y las experiencias vividas en la conducta de los animales. Por eso, el etólogo no solo analiza el comportamiento del perro, sino también su entorno, las rutinas y la relación con sus propietarios.
Podríamos decir que el etólogo es el equivalente a un psicólogo para perros, ya que trabaja problemas relacionados con el miedo, la ansiedad, la inseguridad o la agresividad.
Es recomendable acudir a un etólogo cuando el perro desarrolla conductas que no son habituales y que no mejoran con pautas básicas de educación o adiestramiento. Por ejemplo, si un perro comienza a mostrar miedo extremo, reacciona con agresividad en determinadas situaciones o vive en un estado de ansiedad, es importante actuar cuanto antes.
En muchos casos, los propietarios intentan corregir estas conductas sin éxito porque el problema no está relacionado con la obediencia, sino con el estado emocional del animal. El etólogo trabaja tanto con el perro como con la familia para entender el origen del problema y aplicar un tratamiento personalizado que ayude a mejorar la calidad de vida de todos. En muchos casos se resuelve con técnicas y consejos de cómo actuar en cada caso.
Es habitual confundir las funciones de un etólogo, un adiestrador y un educador canino, aunque cada profesional cumple un papel diferente. El etólogo trata problemas emocionales y conductuales complejos como la ansiedad, los miedos o la agresividad. El adiestrador enseña órdenes y obediencia básica, como sentarse, acudir a la llamada o caminar sin tirar de la correa. Y el educador ayuda al perro a comportarse correctamente en diferentes entornos y situaciones sociales para mejorar la convivencia.
Cada caso requiere una intervención distinta y contar con el profesional adecuado es fundamental para obtener resultados positivos. En Terapia Canina queremos ayudar tanto al perro como a los dueños a tener una convivencia feliz y en armonía. Por eso, si tu perro ya ha sido adiestrado y empiezas a notar comportamientos que no son habituales en él, pide cita con el especialista.